Khamzat Chimaev es un musulmán sunita practicante. Para él, la fe ocupa un lugar central, tanto en su vida personal como en su carrera deportiva.
Nacido el 1 de mayo de 1994 en Beno-Yurt, en Chechenia, creció en un contexto marcado por las guerras ruso-chechenas. Apodado «Borz», es decir, «Lobo» en checheno, se ha convertido en una de las grandes figuras del MMA mundial.
El 17 de agosto de 2025, durante el UFC 319, Khamzat Chimaev se convirtió en el cuarto campeón musulmán de la historia del UFC, después de Khabib Nurmagomedov, Kamaru Usman e Islam Makhachev. Esta victoria reforzó su imagen de luchador profundamente vinculado a su fe.
Su islam es visible en numerosos gestos públicos. A menudo entra al octágono con el grito de «Allahu Akbar», que significa «Dios es el más grande». También utiliza con frecuencia la expresión «Alhamdulillah», es decir, «Alabado sea Dios», en sus entrevistas y en sus redes sociales.
Khamzat Chimaev también se niega a combatir durante el mes del Ramadán. Esta decisión demuestra que su fe no es solo una cuestión de imagen pública. Influye directamente en sus decisiones de carrera.
A través de esta actitud, se inscribe en la línea de los grandes campeones musulmanes del MMA contemporáneo. Al igual que Khabib Nurmagomedov o Islam Makhachev, contribuye a hacer el islam más visible en los deportes de combate occidentales.
Khamzat Chimaev creció en Gvardeyskoye, un modesto pueblo de Chechenia. Su familia era musulmana conservadora y quedó profundamente marcada por las guerras de los años 1990 y 2000.
Chechenia es una región mayoritariamente musulmana sunita. Su historia reciente está ligada a la resistencia, a la identidad nacional y a la preservación de las tradiciones religiosas. Este entorno influyó fuertemente en la juventud de Chimaev.
Su relación personal con el islam se construyó muy temprano. En varias entrevistas, explicó que su hermano mayor había jugado un papel importante en su práctica religiosa. Este le habría dicho que, si no rezaba, no era verdaderamente musulmán.
Desde ese momento, Chimaev afirma rezar cada día. Insiste especialmente en la importancia de las cinco oraciones diarias, uno de los pilares de la práctica musulmana. A menudo acompaña este testimonio con la expresión «Alhamdulillah».
Sin embargo, también habla de su fe con cierta humildad. Ya ha precisado que no se considera «el mejor musulmán». Según él, todos los hombres cometen errores y deben intentar mejorar.
Su relación con el Corán también muestra una dimensión más personal. Khamzat Chimaev no lee el árabe él mismo. Para estudiar el texto sagrado, especialmente durante el Ramadán, escucha a imanes o recitaciones traducidas.
A los 18 años, abandona Chechenia con su madre y su hermano para instalarse en Suecia. Es allí donde su carrera como luchador, y luego como combatiente de MMA, toma verdaderamente forma. A pesar de esta nueva vida en Europa, su identidad chechena y musulmana sigue siendo muy fuerte.
En septiembre de 2023, renuncia a representar deportivamente a Suecia. Elige entonces los Emiratos Árabes Unidos, en un contexto de tensiones relacionadas con las quemas del Corán en Suecia. Esta decisión fue muy comentada en el mundo musulmán y percibida por muchos como un gesto de fidelidad a su fe.
El apego religioso de Khamzat Chimaev también se aprecia en su relación con el Ramadán. Para los musulmanes practicantes, este mes sagrado implica el ayuno desde el amanecer hasta el atardecer. Representa un tiempo de disciplina, oración y purificación espiritual.
Chimaev se niega a combatir durante este período. En 2024, declinó la idea de participar en el UFC 300 contra Leon Edwards, ya que el evento coincidía con el Ramadán. Explicó entonces que estaba dispuesto a enfrentarse a cualquier adversario, pero no durante ese mes sagrado.
Esta postura le vale un gran reconocimiento entre parte del público musulmán. Demuestra que su carrera deportiva sigue subordinada a ciertos principios religiosos. Para él, el calendario del UFC no está por encima de la fe.
Sus combates en Abu Dabi también han reforzado su estatus de héroe deportivo en Oriente Medio. Durante el UFC 294 en octubre de 2023, su presencia resonó especialmente entre el público musulmán internacional. Su imagen va, por tanto, mucho más allá del ámbito del MMA occidental.
### Un discurso religioso abierto a las causas humanitarias
Khamzat Chimaev también expresa su apego a varias causas humanitarias. A menudo evoca el sufrimiento de los niños palestinos. Este tema reaparece regularmente en sus intervenciones públicas.
Sin embargo, su discurso no se limita a una defensa comunitaria. Tras algunos combates, ha llamado a la unidad entre musulmanes, cristianos y judíos. También ha expresado su tristeza ante el sufrimiento de los niños en varias zonas de guerra.
Ha mencionado en particular Ucrania, Siria, Afganistán y Palestina. Este enfoque otorga a su discurso una dimensión más amplia. Muestra una sensibilidad humanitaria que va más allá del marco puramente religioso.
Esta faceta hace a Khamzat Chimaev más complejo que la imagen a veces caricaturesca del simple «combatiente musulmán». Su fe es central, pero también va acompañada de un mensaje de responsabilidad, compasión y paz.
Casado y padre de varios hijos, Chimaev afirma que la paternidad ha cambiado su visión de la vida. Convertirse en padre parece haber reforzado su fe y suavizado ciertos aspectos de su imagen pública. Sigue siendo un combatiente intenso y provocador, pero su discurso está hoy más frecuentemente marcado por la familia, Dios y la protección de los inocentes.
En resumen, Khamzat Chimaev es un musulmán sunita practicante, profundamente apegado a su fe. Su islam influye en sus decisiones personales, su calendario deportivo, su identidad pública y sus intervenciones. A través de él, también se aprecia la creciente importancia de los campeones musulmanes en el MMA mundial.
Khamzat Chimaev es musulmán. Esta información ha sido oficialmente confirmada.
Khamzat Chimaev se niega a pelear durante el Ramadán por razones religiosas. Musulmán practicante, considera este mes como un período sagrado dedicado al ayuno, la oración y la disciplina espiritual. Durante el Ramadán, los musulmanes practicantes ayunan desde el amanecer hasta el atardecer. No consumen ni comida ni agua durante el día. Para un luchador profesional, esto hace que la preparación y la recuperación sean mucho más difíciles. En un deporte tan exigente como el MMA, pelear en estas condiciones también puede suponer un riesgo físico. La deshidratación, la pérdida de energía y la disminución de la lucidez pueden tener un impacto directo en el octágono. En 2024, Khamzat Chimaev se negó notablemente a participar en el UFC 300. No quería enfrentarse a Leon Edwards durante el Ramadán. En esa ocasión, declaró que estaba dispuesto a pelear contra cualquiera, pero no durante ese mes sagrado. Esta decisión muestra que su fe está por encima de ciertas oportunidades deportivas. También lo distingue de otros luchadores musulmanes que ya han aceptado pelear durante el Ramadán. El propio Chimaev lo había hecho en el pasado, especialmente contra Gilbert Burns en el UFC 273. Hoy en día, su postura parece más firme. Para él, el Ramadán es un momento que debe respetarse plenamente, aunque eso implique renunciar a un gran evento de la UFC.
Khamzat Chimaev dejó de representar deportivamente a Suecia en septiembre de 2023. Posteriormente eligió representar a los Emiratos Árabes Unidos. Esta decisión se inscribe en un contexto de fuertes tensiones religiosas. En 2023, tuvieron lugar en Suecia varias quemas públicas del Corán. Estos actos provocaron una fuerte indignación en gran parte del mundo musulmán. El gobierno sueco no prohibió estas acciones, en nombre de la libertad de expresión. Para Khamzat Chimaev, esta postura fue vivida como una ofensa hacia el islam. Su cambio de nacionalidad deportiva aparece por tanto como un gesto simbólico importante. También hay que precisar que Chimaev vivía en Suecia desde 2013, pero que no había obtenido la ciudadanía sueca. Por lo tanto, representaba al país en el plano deportivo, sin ser oficialmente ciudadano sueco. Al elegir los Emiratos Árabes Unidos, quiso representar a un país más cercano a sus valores religiosos y culturales. Esta elección fue bien recibida por una parte del público musulmán. Desde entonces, ha combatido notablemente en Abu Dabi durante el UFC 294, en octubre de 2023. Su popularidad en Oriente Medio se reforzó entonces. Para muchos fans, se ha convertido en uno de los grandes rostros musulmanes del MMA mundial. Esta decisión también tenía un aspecto práctico. Le habría permitido resolver ciertas dificultades administrativas relacionadas con su pasaporte ruso. Pero, en el plano simbólico, su apego al islam sigue siendo la explicación más destacada.